El tren de la inflación

Desde esta orilla en las entrañas del tren, a un lado de la cinta transportadora de la caja de Supermercado, veo como sonríen –uno a uno con su dentadura de código de barra- los productos en tránsito hacia mi cocina que espera ansiosa la carga prometida y estrictamente necesaria.

A cada beep correspondido, veo un número luminoso y verde que va creciendo poco a poco, más y más, MÁS Y MÁS: primero los dos tímidos decimales, luego la unidades, las decenas y las centenas, todas ellas corren unas detrás de las otras desatando palpitaciones…

¿qué nueva frontera atravesará ese número en pocos segundos? He deambulado perdida desde hace meses en mis propios pronósticos siempre errados de la cifra final: Hoy mi organismo ya no hace pronósticos, se acerca con miedo al momento en que la palabra TOTAL haga su inevitable aparición en el cuadro.

Entretando, los Bolívares finitos de mi cuenta bancaria se preparan para salir para siempre de la cálida bóveda electrónica a donde habían llegado hace poco, producto del ancestral trueque de trabajo por dinero.

El temido número se enciende de pronto en la pantalla, con su mandato inobjetable; mis dedos marcan el adiós definitivo en el punto de venta, mientras las voces de otras necesidades se apagan con triste e indignante resignación en la cola de lo que debe esperar.

¿Dónde se para este tren?

5 comentarios:

Zhair Marrero de Rodríguez dijo...

Hola Luisa Elena, es un placer leerte, porque son reflexiones en voz alta que también yo tengo.

Para mi este tema me genera además de inquietud, cierta molestia, porque la inflación sube de acuerdo al movimiento comercial, o al bolsillo de la cadena de producción, distribución y venta final.

Cada paso, siente que es poco lo que gana, y asi sube y suben los precios día a día porque luego cuando tienen que comprar o mantener los insumos de producción, el precio ya subió y es una espiral que asciende, y asciende como consecuencias repetidas unas de otras sin detenerse.

Estamos no solo devaluados, llegamos al punto de no retorno en la escalada, es decir esto no va a parar, aunque como bien dices en nuestra chequera o cuenta hay un numero finito.

Venezuela es uno de los países más costosos de Amèrica, la inflación no se detiene, asciende con cada amanecer.

¿Qué hacemos entonces? ahora sabemos que no basta quejarnos, porque nos mantiene bien abajo dando vueltas en círculos.

Las soluciones estan en manos a las que, al menos yo, no tenemos acceso, mientras que los que si tienen el acceso estan aún mirandose el ombligo...

Por ahi entiendo que es cuestión de Conciencia, y que algo hay que aprender de todo esto, la lección es dura, saber de donde viene este tren es buscar responsabilidades, mirar hacia donde va, no se vislumbra en el camino, al menos en el vagón donde voy respecto a este tema, no veo claridad... solo siento que estoy, el tren avanza y no se cómo bajarme, n se como desviarlo, y no se como se detiene, aun no lo se...

Irene dijo...

Esa sensación de angustia de ver cuanto sube y sube y sube y por el otro lado la calidad de vida baja y baja y baja, es algo que compartimos los que vivimos aqui y usamos nuestra repotenciada-reforzada realmente devaluada moneda.
Sin embargo hablando de mi responsabilidad netamente personal a como encaro la vida, ese pensamiento me lleva a la angustia y a la carencia de aquello que no puedo modificar como individuo, al menos no en el corto plazo, por ello, la actitud mas positiva y sana para mi salud mental y emocional ante lo inmutable es la de sentirme feliz al poder pagar, al hacer esa transferencia, al llevarme esa carga necesaria que tantos ni pueden llevar y sentir que soy afortunada y que el Universo me dara lo necesario. Entonces, asi sera!
Los pronosticos son vanos en este pais en todo cualquier cosa hasta la menos imaginada es posible...
La Walkiria

Francisco Pereira dijo...

Así es, vamos montado en el tren bala, a velocidad espantosa que no hay forma ni manera de detener. Nuestra economía está hecha un desastre, así es un DESASTRE (y no soy economista ni nada por el estilo)se siente en cada bolsillo, en la susy, el cine, la leche, la carne, los alquileres, el condominio y pare de contar. Como será que con los precios del petroleo como están llenamos el tanque de gasolina con menos de un dolar, esto es de locos!!!!
Aquí provoca decir: Paren el tren que me quiero bajar!

Omar Mesones dijo...

Lastimosa y lamentablemente, no eres la única que se estremese ante la vertiginosa velocidad de ese endemoniado tren en el que todos, con o sin boleto, estamos obligados a abordar...
Venezuela, sin duda, es un país enfermo... No importa que el barril de petróleo alcance el millón de dólares... A nosotros, los simples mostales que portamos la nacionalidad venezolana, pareciera que jamás nos tocará algo de esa bonanza estadística..

Omar Mesones dijo...

Lastimosa y lamentablemente, no eres la única que se estremese ante la vertiginosa velocidad que cada minuto cobra ese tren en el que todos, con o sin boleto, nos hemos visto obligados a abordar...
Venezuela es un país enfermo... En ella, todo parece que gira al revés...
Al parecer, no importa que el barril de petróleo alcance el millón de dólares... Por lo que hemos visto, nosotros, los seres normales que no tenemos otra virtud que la de portar la nacionalidad venezolana, jamás nos beneficiaremos de esta bonanza estadística...

Aquí y ahora

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