Y cogen una flor de nuestro jardín



Extraña sensación ésta… la de estar en la calle un día 4 de septiembre de 2009, con una franela blanca poniendo mi humanidad, mi cuerpo, mi espacio, mi intención, mis pasos, mi voz, mi sueño, mi miedo, en la calurosa intemperie urbana de Caracas para gritar ¡NO-MÁS-CHÁVEZ!


Extraña sensación la de salir completamente sola, con mi silencio acompañado del trueno hecho mensaje de un pueblo, y enrumbarme con la indomable determinación de ser voz, de ser una célula más de un gran organismo vivo que sufre agobiado por la destrucción de un país, pero que aún tiene voz en la garganta para gritar ¡Basta!


Extraña sensación… y no precisamente porque sea la primera vez que participe en una concentración política o marche largos kilómetros en mi Caracas natal a favor de lo que pienso, siento y creo; ya son años de aliarme con las calles, con el grito y la pancarta desde que una noche -a finales del 2002- me caí de la cama con estruendo y entendí de pronto el significado de los versos del gran poeta ruso Vladimir Mayakovski:


"...Y cogen una flor de nuestro jardín, y no decimos nada. La segunda noche, ya no se esconden, pisan las flores, matan nuestro perro y no decimos nada. Hasta que un día, el más frágil de ellos, entra solo en nuestra casa, nos roba la luna, y conociendo nuestro miedo, nos arranca la voz de la garganta. Y porque no dijimos nada, ya no podemos decir nada..."


Extraña, muy extraña… inédita esta sensación… porque este mismo día, a misma hora separada por el insalvable huso horario, en otras 140 ciudades del mundo, otros seres humanos decidieron ser también Voz, Célula y Presencia… cada quien con sus motivaciones como colombiano, como venezolano, cada quien con su idea de país, cada quien con sus noes y sus síes, pero todos con una poderosa coincidencia: un “No más…” que significa: “SI al respeto, SI la dignidad, SI a la democracia, SI a la Paz, SI al progreso, SI a la libertad de expresión, SI a la libre competencia y a la libre empresa, SI al buen manejo de los recursos del pueblo para el pueblo, SI a la hermandad, cooperación y amistad entre los pueblos del mundo.”*


Retumban en mi oído las palabras del joven colombiano de 32 años, Juan David Lacouture, ciudadano de un mundo sin fronteras llamado Facebook, ferviente militante de la Paz y creativo organizador de esta protesta internacional cuando nos decía en una entrevista radial: “Que el mundo sepa que Venezuela no está sola”.


Hoy, 4 de Septiembre, le digo al mundo: No estoy sola, estoy más acompañada que nunca en esta lucha sin pausa para tener una Venezuela distinta a la de antes y distinta a la de ahora… Gracias Mayakovski, gracias Juan David, gracias a todos los que poblaron de tricolor y blanco las plazas del mundo, para defender esa flor en nuestro jardín en este día memorable.

*Texto de la convocatoria original en Facebook

1 comentario:

Alfredo en Toronto dijo...

Luisa Elena, me encata esto que has escrito. Me gusta tu compromiso con nuestra patria; no estás sola. Recibe un abrazo de tu amigo Palito.

Aquí y ahora

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